sábado, 18 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
COSAS DEL MALL
Algunas tardes de febrero, Miguel, Jorge y Diego llegaban al centro comercial, buscaban una banca libre en el pasadizo y con extraña dedicación iban valorando los cuerpos de las mujeres, en el entendido que la mayoría de ellas había gastado sumas importantes de dinero en lograr obtener ese físico que llamaba su atención y la de cientos de muchachos que acudían al mall, sólo para ver a las mujeres más hermosas que había en la ciudad y que solían frecuentar esos pasadizos amplios y fríos, que ellos apenas lograban calentar.
Luego de algunos
meses de enfermizo afán, Diego decidió ser cirujano plástico, Jorge consiguió
trabajo en una de las tiendas del lugar y Miguel perdió el interés por las
mujeres, mas no por su vestimenta, ni por aquello que las embellecía a los ojos
de los hombres. Fue entonces que empezó a fijarse en los chicos que pasaban por
el lugar y a ir sólo. Hasta aquel día en el que tuvo una epifanía, cuando vio
por primera vez a Gustavo, quien en adelante sería el motivo de sus visitas al mall
y el motivo por el cual Diego se alejaría definitivamente de Miguel.
Muchos años después,
cuando ya no había más recuerdo que la distancia, Diego vio pasar a Miguel de
la mano de Gustavo y quiso llamarlo, pero al parecer no estaban interesados por
él, que no había logrado ser cirujano y recorría el mal a diario deleitándose
con las niñas del centro comercial.
En la tienda en que
trabajó Jorge, disfrutando de probar zapatos a las mujeres, que apenas logró
vender, ahora funcionaba una heladería. Nunca más se volvió a ver a Jorge por
el lugar.
Todas las tardes de
febrero Diego llega al mall, pero pronto ya no lo hará, porque uno de estos
días el supervisor de seguridad del centro comercial descubrirá que suele masturbarse en los
rincones oscuros, desde dónde atisba todo, con esa mirada de vigilante del
lugar, pensando “la diversión ya no es igual”.
viernes, 4 de marzo de 2016
martes, 1 de enero de 2013
ENTRE PARENTESIS (no lea entre paréntesis si es feliz)
- Señor, yo vivo en esa casa ¿Ve?,
allazote, arriba, en el cerro, sobre esa roca grande, allí nací hace once años,
después que nació el Roger, mi hermanito.
(Ese pues, el que se murió. Mi mamá
dice que se murió porque un día le dio mucha diarrea y no tenía plata ni pa’
comprar yerbas y en esa época no había posta médica)
Cuando nací todavía estaba mi papá en casa y
yo me acuerdo de él; algo se me ha quedado de su cara, de su forma de hablar,
porque él era de la selva, “charapa” que le dicen, y hablaba bien gracioso,
bien alegre era mi papá.
(pero tomaba mucho y siempre le pegaba
a mi mamá, y a nosotros también. A mi un
día me cayó un correazo bien fuerte que me dejó una marca en la cara, ¿Ve?,
este línea aquí. Por eso me decían “chuzo” en el colegio)
Mi mamita es de la sierra, de un
pueblo que se llama Huallao, huallay, no sé, lo único que sé es que queda en
Cerro de Pasco, bien alto, por unas minas; yo sé porque ella me ha contado que
había muchas minas por su tierra y cuando cerraron la que estaba cerca de su
pueblo se vino a Lima con su mamá y su hermana y aquí conoció a mi papá.
(ella se fue a vivir con mi papá
cuando tenía trece años y él diecisiete. El se la llevó pa un cuartito en el
cerro “El Pino”, mi tía dice que llorando se fue porque ella quería seguir con
su mamá, pero ya no había plata pa comer, pobre mi mamita, tan chibola lan
agarrao)
Cuando yo era chiquita, de lo que me
acuerdo, vivíamos en La Victoria los tres mayores, con mi mamá y mi papá, y yo
iba al colegio en primaria, tenía muchos amigos, esa época no trabajábamos los
niños, porque mi papá era albañil y mi mamá trabajaba en el Concejo de
jardinera o limpiando los parques o las calles.
(lo malo que siempre se quejaban que
no le pagaban bien o que no había obras o que la municipalidad les decía que no
había plata y que se esperen. Y cuando llegaba fin de mes siempre se peleaban y
a todos nos caía golpes, de mi mamá y de mi papá. Y todo por esa maldita
plata... Por eso se separaron, aunque mi mamá me dice que mi papá se fue con otra
mujer)
Qué bonito era el colegio, lo que
más me acuerdo es de tercero de primaria, porque tenía una profesora muy buena
que nos hablaba bien bonito y nos daba concejos. Ella siempre hacía juegos y
fiestas. Nosotros teníamos que llevar algunas cosas para la fiesta, pero cuando
no podíamos ella ponía de su bolsillo, bien buena era la profesora.
(lo malo que la cambiaron porque sólo
estaba contratada. Ella nos contó quel director quería poner en su lugar una
amiga y me recuerdo que los papás del salón hicieron una manifestación y bien
molestos gritaban quel director quería poner a su querida de profesora, querida
pues, osea su putita...)
El barrio sí no era muy bonito, pero
los domingos todos mis hermanos nos ibamos con mi mamá para el templo y salíamos
a caminar por las calles donde había casas bonitas entregando folletos de
Jehová. Ese día nos gustaba porque salíamos a pasear por Lima.
(A mi papá no le gustaba, él decía
queran cojudezas y por eso también le pegaba a mi mamá y un día también me cayó
a mí)
Cuando empecé a trabajar con mi mamá
en cuarto grado, también me gustó, ella vendía verdura en el mercado y nos
levantábamos bien temprano para ir a La Parada o al mercado Mayorista. Fue en
ese mercado que mi mamá conoció a su segundo compromiso...
(no quiero hablar de ese hombre
malo... prefiero hablar de los “pirañitas”, yo me hice amiga de ellos. Venían
en la tarde cuando ya nos estábamos yendo y recogían los restos de las verduras
que dejábamos. Me decían que con eso se hacían una sopa pa aguantar la
maleteada que se daban con el Terokal y el trago... pobrecitos, me dan pena
porque viven en la calle y la gente les trata mal, sobre todo la gente que
tiene plata, bien mala es, no se dan cuenta que son niños. Pero ellos son bien
unidos y se ayudan. Por eso seguro les tienen miedo porque viven solos
buscándose el pan, por eso la gente de plata y los tombos no les quieren y
hacen que se vuelvan delincuentes y roben y maten gente)
Usted quiere que le hable del
segundo compromiso de mi mamá pero yo no quiero hablar... si quiere le cuento
del segundo compromiso de mi papá. Una morena bien achorada, pero bien
graciosa, puro chiste y pura lisura decía, cuando la veía hay veces me daba
plata y me gustaba porque todo el mundo la conocía y a mi me daba risa.
(Yo nunca se lo dije a mi papá , pero
yo creo que la morena era prostituta, porque varias veces le vi con hombres y
siempre andaba con plata sin trabajar, bien pintada le gustaba andar y con su
minifalda que se le veía todo el calzón... Incluso varias veces me invitó a
polladas y me presentaba hombres, la “charapita” me decía, pero yo no iba
porque mi mamá me decía que en las polladas viene a bailar lucifer y que en la
biblia dice que no tendrás bailes y no te embriagarás ante los ojos de Jehová.
Yo creo que la morena quería que me volviera puta como ella. Y por eso creo que
se fue mi papá, porque hace varios meses que no se nada de él... pobre mi papá,
lo extraño, no se hubiera ido nunca de la casa, yo no sé que hacer)
Mi mamá ha tenido hace poco otro
bebito con ese segundo compromiso, ahora somos seis en mi casa. Mi hermanito es
bien bonito, mi mamá y yo lo llevamos al mercado y ahí lo tenemos todo el día,
yo mencargo de cuidarlo y limpiarle cuando se ensucia. Pero a mi no me gusta
mucho criar bebitos.
(Lo que pasa es que se mueren los
bebitos o terminan como pirañitas o sin chamba, pero yo voy a chambear duro
para que eso no me pase, yo no quiero ser como mi mamá que se deja pegar y no
dice nada, además yo no soy serrana ni charapa, yo soy limeña y ningún hombre
me va a tratar mal a mí. Yo no quiero saber nada de los hombres, los hombres
son malos...)
Cuando sea grande quiero tener mucha
plata para darle a los niños, dormir hasta tarde, ir al colegio, comer todo el
día, quiero jugar todo el día y trabajar en algo bonito, yo ahora soy una
chibola de doce años pero algún día quiero ser feliz, pero señor, tengo un
problema y no se qué hacer, le voy a contar pero por favor no se lo vaya a
decir a mi mamá...
(No sé cómo decirte, seguro que no me
lo vas a creer, y como eres hombre me vas a decir questoy loca...lo que pasa
señor es que el compromiso de mi mamá me quiere hacer daño, él me para tocando
mis partes y la otra noche que vino borracho me quiso agarrar dormida y yo
comencé a patearlo y a tirarle puñetes, no le grité porque no quería despertar
a mi mamá y a mis hermanitos, pero yo creo que mi mamá me escuchó porque desde
ese día me mira feo. Señor ella cree que como su marido es Testigo de Jehová no
puede cometer pecado y varias veces me ha dicho ya que se me ha metido el
demonio porque el cuerpo me está creciendo. Yo no sé que hacer señor, ese
hombre me enseña su cosa y me dice que me va a dar plata si le doy un beso. Me
dan ganas de irme de mi casa. Usted dice ques policía ¿no?, ¡por favor ayúdeme!...)
-
(Ven
hijita, te voy a llevar a un sitio para que me sigas contando)
-
¿Adonde me llevas?,
por favor no me vas a llevar a la comisaría señor, yo no quiero hacerle daño a
mi mamá.
- (No mamita, tu ven nomás... no te voy a
hacer daño... vamos a tomar un taxi para
llegar más rápido)
martes, 20 de noviembre de 2012
EL TIEMPO POR GUSTO VIENE Y VA
Juan conoció a María ayer y hoy quiere hacer
el amor con ella , pero María no quiere ir tan rápido y por eso Juan siente que
pierde el tiempo con María, al mismo tiempo María siente que la relación con
Juan no es segura, porque cree que Juan busca algo pasajero, como resultado,
ambos se alejan.
Al día siguiente María conoce a Pedro, pero
Pedro, después del tercer día no le ha dado señales a María de querer acercarse
a ella y luego de una semana María siente que pierde el tiempo con Pedro. A su
vez Pedro no quiere nada formal y se acerca a María sin ningún interés de
formalizar algo, pero el apuro de María asusta a Pedro, quien luego de un
tiempo se aleja, temiendo que María haga algo para retenerlo o lo fuerce a
tomar decisiones para las cuales aún no está preparado, pues Pedro quiere
únicamente una compañera a mediano plazo que no involucre sentimientos de por
medio.
Lucho es un caballero que ya pinta canas y
busca una mujer que sin ninguna prisa y con seriedad esté dispuesta a
formalizar una reunión. Una noche conoce a Lucía, una chica joven que le ofrece
amor rápidamente, sin ningún compromiso y sólo con el afán de divertirse, pero
luego de un tiempo Lucho siente que pierde el tiempo porque Lucía no es tan
seria y se aleja de ella
Por su
parte Juan, luego de dejar a María acaba de conocer a Betty, a quien
supone una chica fácil, una mujer moderna que no se hace problemas de llegar a
la cama rápido, y según funcione para Juan, él puede mantener esa relación,
pero lo que no se da cuenta Juan es que Betty, durante las noches es prostituta
y que no le interesa otra cosa que vender su cuerpo, sea a corto plazo o a
largo plazo, para quién esté dispuesto a mantenerla a ella y a su hijo de cinco
años. Al darse cuenta Betty que Juan quiere un romance rápido y gratuito
(quizás sólo con la inversión de algunas cervezas), siente que está perdiendo
el tiempo y llegado el momento se lo plantea a Juan, quien se aleja.
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